Elliot Fernandez
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10 coses a saber sobre la corrupció política

S’ha publicat i comentat molt als mitjans de comunicació sobre un nou cas de corrupció política a Catalunya. Parlem, com ja sabeu, de la detenció de l’alcalde (ex-alcalde a partir de dilluns) de Santa Coloma de Gramanet, el regidor d’Urbanisme, dos ex-alts càrrecs de la Generalitat de Catalunya en època de Jordi Pujol i diversos empresaris vinculats al  totxo en el marc de l’Operació Petròria dirigida pel jutge Garzón. De moment alguns d’ells ja passen els seus dies a la presó. M’ha agradat especialment el comentari del director del gratuit 20 Minutos, Arsenio Escolar, que dimecres feia al seu blog:

1 – Uno de los principales detenidos de Barcelona, Bartomeu Muñoz, no es cualquiera. Es alcalde de Santa Coloma, uno de los mayores municipios catalanes y símbolo del poder del PSC, y es miembro del Comité Federal del PSOE, el segundo órgano colegiado con mayor poder en el Partido Socialista, tras la Comisión Ejecutiva.

2 – Los otros dos principales detenidos en Barcelona, Macià Alavedra y Lluis Prenafeta, estuvieron muchos años entre los más cercanos colaboradores de Jordi Pujol cuando gobernaba Cataluña. Su detención, y el reciente caso Orfeó Català, manchan la propia figura del ex presidente de la Generalitat, que anda estos días sacándose brillo con el segundo volumen de sus memorias.

3 – Baltasar Garzón, primer instructor del caso Correa, no se dedica sólo a perseguir a altos cargos del PP sospechosos. También lo hace con la misma contundencia cuando los corruptos son del PSOE o de CiU.

4 – Durante los años del ladrillazo y la burbuja financiera, la corrupción se ha extendido como un cáncer galopante entre la clase política, sobre todo en las administraciones municipales y autonómicas.

5 – La corrupción salpica a todos los partidos, y especialmente a los que más tiempo han estado en el poder en una misma administración.

6 – La corrupción política llega incluso a ser transversal. En el caso de Barcelona, parece evidente que se corrompían juntos dirigentes del PSC/PSOE y de CiU.

7 – Los cohechos, las prevaricaciones sistemáticas, el tráfico de influencias, el delito fiscal, el blanqueo de dinero… no se han producido de modo aislado, como aseguran los partidos cada vez que salta un nuevo escándalo. Son ya tantos los casos, que habrá que preguntarse si la corrupción política es, si no generalizada, al menos sí muy extendida.

8 – Los máximos dirigentes de los partidos o han sido estúpidos por no detectar y eliminar a los corruptos en sus filas o han sido cómplices por mirar hacia otro lado.

9 – La celeridad con que los políticos anuncian reformas legislativas y endurecimiento de penas cuando surge algún escándalo en otros campos (la delincuencia juvenil, por ejemplo) contrasta mucho con la lentitud que muestran cuando los justiciables son ellos mismos, los propios políticos.

10 – La corrupción provoca un enorme descrédito de los políticos entre los ciudadanos. Si los propios políticos no la combaten con firmeza, ese descrédito acabará extendiéndose a todo el sistema de libertades y a la propia democracia.

L'autor: Elliot Fernandez