Elliot Fernandez
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Davant la visita de Ratzinger

Coses a tenir en compte davant la visita del sant pare a Barcelona:

  • El Gobierno español y los autonómicos de Galicia y Catalunya se muestran complacidos con la visita. Así lo comunicó el presidente Zapatero en su visita al Vaticano en junio pasado, donde se comprometió a no tocar ni uno solo de los privilegios de los que goza la Iglesia católica en España, entre ellos, el Concordato de 1953, los acuerdos de 1979 y la escandalosa financiación. También adquirió el compromiso de no acelerar la reforma de la ley de libertad religiosa, que tenía planeada y que desde entonces reposa en un cajón de Moncloa. Y todo indica que Ratzinguer va a ser tratado con honores de jefe de Estado, cuando en realidad es sólo un jefe religioso y el Vaticano es una ficción de Estado, rango que le concedió el dictador Mussolini en 1929. El Estado prevé gastar más de 200.000 euros por cada hora que va a estar en Galicia y Catalunya con su habitual boato y parafernalia.
  • A estas alturas de la historia no se debería otorgar a una organización religiosa un trato especial respecto a otras organizaciones civiles. Ahí radica parte del problema que afrontan muchos países del mundo. La Iglesia suplantó al poder político durante siglos en España, más recientemente durante la dictadura nacional-católica que acabó en 1976, un hecho del que no terminamos de distanciarnos.
  • Ratzinger, como ciudadano del mundo, puede viajar donde le apetezca. Como misionero de una determinada doctrina puede hacer lo que se le antoje, siempre que lo sufrague con sus propios medios o los de sus fieles. Como jefe de una institución que trata discriminatoriamente a las mujeres; que practica la homofobia; que ataca los avances científicos y atenta contra la salud de millones de seres humanos al condenar todas las formas de prevención en materia de anticonceptivos o en transmisión de enfermedades; que condena el sexo placentero; que no es democrática en su funcionamiento interno; que no acepta importantes principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; que no ha pedido perdón cuando ha sido partícipe de crímenes contra la humanidad, etcétera. No sólo no debería ser recibido, sino que debiera ser objeto de repudio por cualquier sociedad democrática. En el caso particular de Ratzinger, obviando su pasado político, incluso debería responder a la Justicia por haber ocultado graves casos de pedofilia cuando era “prefecto de la congregación para la doctrina de la fe”.

Fragment de l’article “Que viene Ratzinger“, de Francisco Delgado, president d’Europa laica.

L'autor: Elliot Fernandez

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