Elliot Fernandez
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El sistema polític autoritari

Què l’Estat franquista era un sistema polític autoritari, negant el seu caràcter feixista i totalitari és simplement un fals. Ja ho vam dir en aquest blog el passat 2 de maig. Precisament en Vicenç Navarro publica un excel·lent article a Le Monde Diplomatique sota el títol “Las derechas españolas y el fascimo“. Navarro desmunta un per un els arguments d’aquells líders polítics i intel·lectuals vinculats a la dreta espanyola que neguen el caràcter feixista i totalitari del franquisme. Un petit resum:

El franquismo reunió todas las características de la ideología fascista: un nacionalismo extremo con vocación expansionista e imperialista, con un sentido místico (de carácter religioso católico), liderado por un « Caudillo », al que se le presentaba dotado de virtudes sobrehumanas , dirigiendo un Estado que controlaba la radio, la televisión y todos los medios de difusión ideológica  (los directores de diarios, por ejemplo, eran nombrados por el Gobierno) con el objetivo de promover una ideología totalizante que incluía un concepto racista que determinaba unos comportamientos represivos en la promoción de esa ideología .

Tal realidad ha sido negada por autores que basan su negativa en el hecho de que la Falange, el partido fascista, fue perdiendo importancia y tuvo que competir con otras fuerzas y grupos para la configuración de aquel Estado. Tal respuesta ignora que el fascismo era mucho más extenso que la Falange. El liberalismo, por ejemplo, es en Europa un pensamiento ideológico dominante desde los años 1980, aún cuando los partidos liberales han sido minoritarios en este continente. Su gran dominio se debe al apoyo recibido de las clases dominantes que lo han promovido, ayudadas por los gobiernos estadounidense y británico, ejes de tal pensamiento. Lo mismo ocurrió entonces. El fascismo se convirtió en España en la ideología dominante, resultado del soporte que le ofrecieron las clases dominantes, apoyadas por la Alemania nazi y la Italia fascista, cuyo sostén fue crucial, de 1936 a 1945, para la existencia de aquel régimen totalitario.

Por último, gran número de autores concluyen que, si bien el régimen de Franco fue fascista en sus orígenes, dejó de serlo con el tiempo, de manera que, al final, en su periodo terminal, era una cáscara vacía dirigida por personas que carecían de ideología. Meros oportunistas deseosos de reproducir su propio poder. Esta descripción puede ser cierta. Pero lo mismo ocurrió con el régimen comunista en la Unión Soviética, y ello no fue obstáculo para que se le llamara, hasta el último día de su existencia, dictadura comunista, pues sus raíces, sus símbolos y su retórica oficial eran comunistas. Lo mismo ocurrió en España, donde, por ejemplo, el símbolo fascista – las cinco flechas y el yugo – estuvo en la entrada y salida de todas las poblaciones hasta el último día de la dictadura (1978). Y t

L'autor: Elliot Fernandez